Lactancia bajo presión

Igual a muchos les lleva a engaño el titulo del post teniendo en cuenta los círculos en que me muevo. Y es que no voy a hablar sobre la presión que hay sobre la lactancia materna. O mejor dicho, si voy a hablar de esa presión, pero también de la presión que hay sobre la lactancia artificial. Y es que últimamente este tema da mucho de si, numerosos artículos de blogs defienden una y otra, normalmente menospreciando los sentimientos del equipo contrario Y digo equipo porque esto parece un partido de algún misterioso deporte donde siempre hay una respuesta revocando lo que dijo el anterior articulo e intentando demostrar cual de los dos sectores esta mas criticado y juzgado por la sociedad. Y es lógico, es bien sabido que el hombre solo sabe de lo que conoce, y si nunca hemos sentido presión por algo, es difícil creer que existe. Últimamente el tema ha salido hablando con amigas que dan el pecho y realmente no creen ni entienden que las familias que dan biberón se puedan sentir juzgadas o criticadas, tal como se sienten ellas. Y lo mismo por el otro lado, algunas familias que dan el biberón no creen que las que alimentan con el pecho puedan sentirse juzgadas. Y la realidad es que las dos se sienten así, juzgadas y criticadas.

Yo he estado en los dos bandos. A mi hija mayor no le quería dar el pecho. Realmente no quería. He pensado a menudo porque no quería hacerlo, y no encuentro una razón. Sencillamente no quería. Sabia lo bueno que era para el bebe, pero no fue suficiente. Y a los 15 días lo deje. Quien crea que no tuve presión por haberlo dejado, se equivoca. Desde mis padres hasta el pediatra, pasando por la enfermera. Todos me ilustraron con lo fatal de mi decisión. Y si, llore. Llore, porque me sentí mal. Durante esos meses me recuerdo defendiéndome amenudo, seguramente no contra ataques personales, pero si sociales. Aunque realmente creo que es algo que amenudo va con nosotros. Nosotros nos sentimos como creemos que nos ve la sociedad, principalmente cuando estamos inseguros. Yo me veía y me sentía culpable. Y la sociedad fue un espejo de mis sentimientos. O eso creo.

Y después nació mi princesa Isona. Por esa época ya había habido un cambio en mi forma de criar. Ya no me asqueaba dar el pecho. Es mas, soné en dos ocasiones con una tierna escena donde yo, sentada en un balancín, amamantaba a mi dulce bebe. Y nos mirábamos. Tal vez es uno de los motivos de la lactancia que me enamoro, esas miradas entre mama y bebe, ese contacto. A pesar de mis deseos, no salio bien. De nuevo creo que la inseguridad me jugo una mala pasada. La inseguridad y el hospital, claro. Y es que aunque esto da para un post muy largo, resumiendo, Joan XXIII estaba lleno y no había habitaciones. Así que siguiendo la absurda burocracia con la cual un bebe no puede quedarse en paritorios, yo me quede abajo y a ella la subieron a planta. Nos dijeron que serían 10 minutos, pero realmente fueron 8 horas. Esas horas fantásticas, después de un parto genial, las habría aprovechado para conocer a mi bebe, para ponérmela en el pecho y para sentir esa sensación maravillosa que tanto había leído describir, pero yo no había sentido con mi hija mayor. Y es que dar el pecho con ganas o hacerlo sin ellas es tan diferente como la noche y el día. De nuevo, después de haber dicho a todo el mundo que esa vez si, de oír las risas de familiares al oír que le daría el pecho hasta los dos años, di el biberón y me trague mis palabras y mis lágrimas. Si, podría haber luchado mas por esa lactancia. Podría haberme negado a que se llevaran a mi princesa. Pero no lo hice. Las enfermeras que me atendieron, me insistían en que me la pusiera al pecho. Para mi ellas eran en parte las culpables de mi fracaso, ya que yo había solicitado subir a darle el pecho a planta y se negaron. “No tenemos un sitio adecuado para ello”. Y mientras yo digería lo absurdo de toda la historia, ellas le daban un biberón. Después de todo eso, y teniendo en cuenta que después de un parto la cabeza es un caos, no entendía que me presionaran para darle el pecho a una niña que no paraba de llorar desesperadamente. Cuando pedí el primer biberón, casi se negaron a traerlo. Yo estaba muy indignada con toda la situación. Como puede ser que los que te obstaculizaron una posible feliz lactancia, te hagan sentir culpable cuando no puedes? Y no es que yo no pudiera físicamente. Podia. Pero animicamente no podía hacerlo. Tal vez hubiera logrado una lactancia fácil, algunas lo son, pero no una lactancia complicada. Todavía era demasiado insegura. Así que por segunda vez biberón, esta vez con mucha pena.

Y entonces llego Unai. En esa época ya había habido una revolución en nuestra casa. Yo era fiel seguidora de paginas pro-lactancia materna. Y supe, desde el primer día, que le daría el pecho. Quería y podía. No solo podía físicamente, tambien estaba preparada emocionalmente. Mi autoestima había subido mucho, y para mi la palabra querer se convirtió en poder. Y a día de hoy tenemos una lactancia feliz, que dura ya 30 meses. No ha sido un camino de rosas, los primeros meses fueron duros, pero valió la pena. Tenia dolor, sobre todo cuando se cogía al pecho, durante los tres primeros meses. Recuerdo como una enfermera pro lactancia materna, una gran profesional que he tenido la suerte de encontrarme en mi camino, me dijo que si quería dejarlo no pasaba nada. Algo que yo hubiera aceptado de buen grado con mi primera hija, me pareció absurdo en ese momento. Yo le iba a dar el pecho, mucho tiempo. Lo sabia.

Yo no me he sentido atacada con mi única lactancia materna. Ni me he sentido presionada, ni juzgada. Pero en mi caso ya llevaba un largo camino hecho y mucha seguridad en mi misma en este aspecto (que no en otros). Se que estoy haciendo lo que debo, lo que deseo. En mi caso es lo mejor que nos ha pasado. Pero ha costado llegar hasta aquí. En cambio hay muchas mujeres que dan el pecho que si les afecta esta presión. Nuevas mamas ( también no tan nuevas), y en consecuencia inseguras, que creen hacer lo mejor por sus hijos, pero dudan por lo que oyen. Los especialistas avalan su decisión, pero toda la familia la critica (igual que a mi cuando daba el biberón, que casualidad). En todos lados ven biberones: tarjetas regalo, salas de lactancia de centros comerciales, dibujos de bebes, muñecos… que parte de la sociedad que se ve, las apoya? Tecnicamente no hay espacio que apoye a la lactancia materna. Algunas mujeres mientras dan el pecho se las invita a ir a un sitio mas intimo y a otras, se las acusa de exhibicionismo. La presión sobre la lactancia materna  existe, sin duda.

Hay mamas que se sienten excluidas en algunos grupos cuando no dan el pecho. A mi una mama de mellizas me dijo que no habia venido antes a nuestro grupo de crianza porque daba el biberón y creía que era un grupo de lactancia materna. A mi eso me hizo sentir mal, que espacio tenemos para compartir, si nos separamos así? Y no quiero decir con esto que los grupos de lactancia deban canviar, son IMPRESCINDIBLES y muchas mamas que damos el pecho hemos tenido la suerte de tener uno cerca donde nos han apoyado y ayudado mucho. Pero puede hacernos entender porque también las familias de biberon se sienten presionadas.

Y porque he estado en los dos lados me he animado a escribir este post. No juzguemos a los demás padres, y menos aun, no les juzguemos para defender nuestra decisión. Informar, ayudar y respetar. Y que acaben este listado de artículos. Nos provocamos mutuamente unos a otros, cuando en realidad somos un mismo equipo.

Los medios de comunicación nos usan para vender mas y mas, para crear controversia, y nosotras mordemos el anzuelo. A mi me gusto el articulo de la revista “Time”, pero no así su titulo, que esta pensado solamente para pinchar. “¿Es usted lo suficientemente madre?”. Porque nos dejamos provocar así? Estamos contentas con nuestras decisiones? Igual ese es el quid de la cuestión. También por el otro lado nos provocan con el articulo “Las mamas de biberón”. Si leemos atentamente los articulos de esta clase, veremos que en el fondo el sentimiento es el mismo. Las mujeres se sienten juzgadas por esta sociedad, y se defienden atacando al otro grupo, que a la vez siente lo mismo.

Y yo os animo, porque no luchamos hacia el mismo camino? Perseguimos todos que nuestros hijos sean felices, verdad? Aunque no estemos de acuerdo en el camino, si en el destino. Discutamos, respetuosamente sobre crianzas y lactancias, y al final todos creceremos un poco mas. Si solo nos tiramos piedras, no gana nadie. Yo puedo estar mas o menos de acuerdo en que unos padres hagan ciertas cosas, igual que todo el mundo. Pero debemos esforzarnos en no usar las palabras mejores/ peores o mas/menos, porque realmente no aportan nada a la discusión. Si soy mas ni menos madre por dar el pecho , ni soy mejor o peor madre por dar el biberón.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s