El ego y la maternidad

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La maternidad es sin duda uno de los caminos mas difíciles que haremos a lo largo de nuestra vida. Un camino que cuando lo empiezas, no acaba nunca. Un camino que nos lleva por muchas fases, desde la ilusión, el miedo, el agotamiento, la calma pasando por el atrevimiento o incluso el ego. Supongo que como en todos los caminos que tomamos en la vida, la maternidad es también una balanza donde, para encontrar el equilibrio debemos vivir y reconocer los extremos.

Hace ya tiempo que entré en el, como solemos llamarlo, mundo de la crianza respetuosa. Entré a trompicones hace casi 7 años. Vine, como algunos ya sabréis, desde el otro extremo, desde lo contrario a la crianza con apego. Y descubrí que era la lactancia materna, el porteo, el respeto, el apego, la intuición, la empatia… Y, en la medida de mis posibilidades, y cargando mi mochila con las experiencias de toda una vida, me lance a esta nueva aventura. Una aventura, debo decir, muy difícil. Y es que seguir una crianza respetuosa puede ser muy duro. Es pasar por distintos filtros cada decisión, cada miedo, cada titubeo, cada NO que sale de dentro de nosotros. Es frenar los impulsos con los que hemos crecido, y eso es como tener mono, hasta que no pasa tiempo sigues con la necesidad de volver a ese camino. Si, es también maravilloso, mágico, especial y una experiencia totalmente única que no se acaba, evoluciona al paso de las semanas, meses y años.

Entonces partimos de que la crianza respetuosa es un camino maravilloso pero difícil, lleno de piedras, una detrás de otra. Y a veces, cuando llega un momento de calma y de paz, nos sentimos orgullosas de nosotras mismas. No siempre es así. A veces nos oímos y no sabemos quien habla, quien grita, porque tenemos un día horrible, hemos dormido 4 horas, nos sentimos solas y no podemos parar. Pero supongo que en esos días buenos, donde nos sentimos orgullosas de nuestro camino, podemos caer en el error de compararnos a otras madres y/o familias. Mi vida se mueve en torno a la crianza, y he tenido la ocasión de ver como algunas personas  hablan de lo malas que son otras madres. Claro, que no lo dicen así! Son comentarios disfrazados de “Que pena ese bebe, que no le dan teta!”, “Cada vez que veo a un bebe que va mirando hacia delante se me ponen los pelos de punta”. He llegado a leer que Shakira nunca sabría lo que es el apego por haber parido por cesárea electiva.

La realidad es que nos obcecamos con que tenemos la razón y que nuestros hijos serán felices, mas que los otros! Sino porque estamos sufriendo este calvario cada día, este camino de piedras, si mi hijo no va a ser mas feliz que otros? Necesitamos que nos confirmen eso y soltamos ese tipo de frases, siempre en sitios donde nos sentimos cómodas y aceptadas, para que otro montón de madres en una situación similar, nos aplaudan y nos digan lo malas que son esas decisiones, y en consecuencia y con la fuerza del yin y el yan, lo buenas madres que somos nosotras. No exagero, la tribu puede ser muy fiel. Hace años leí a una mujer que nos contó que se puso al bebe de otra al pecho sin su permiso para demostrarle que si le gustaba el pecho después de que esta le dijera que le daba el biberón porque no se había enganchado al pecho. Ella muy sorprendida dijo que la mujer se había ofendido. La tribu la aplaudió por su acto supuestamente “pro-lactancia”.

Dicho así parece que seamos unas egolatras egoístas y un poco crueles. No es el caso tampoco. Creo que la crianza, tiene una época que hay como una adolescencia. Sentimos pasión por todo lo que hacemos, estamos enamoradas de nuestros hijos, de nuestras vidas, de nuestras decisiones. Sabemos que queremos, sabemos como hacerlo y no entendemos porque el resto del mundo no nos da la razón, y nos imita. Entonces al ver que nuestro alrededor no nos da la razón, sino que nos ignora o nos lleva la contraria(!!!), lo hablamos con otras mamas también enamoradas de sus hijos, de sus vidas, de sus decisiones, que nos dan la razón, como alguien puede decidir dar el biberón y renunciar a esta maravillosa experiencia? como alguien puede tener un fular elástico en su armario y usar un portabebe no ergonómico? Como Shakira quiere la cesárea electiva con sus famosas caderas? como mi prima a la que le regalé una bandolera de fular “supermegachula” lleva siempre a su bebe en carrito? porque esa mama a la que paré en la calle y le expliqué porque llevaba el fular mal puesto, se ofendió y no me dio las gracias? No lo entendemos! En esta fase de la crianza, donde tenemos mucha seguridad y una tribu que nos da soporte, tendemos a olvidar que nosotras también tuvimos miedo, dudamos, no equivocamos, decidimos en contra de lo que la mayoría nos dijo y si, cerramos los oídos a los OPINOLOGOS.

Un opinologo es alguien que contradice o critica a otra persona por hacer las cosas distintas a como cree que deberían hacerse sin que le hayan pedido su opinión. Los opinologos no crean debate, solo hablan sin esperar respuesta. Seguro que en vuestro camino maternal os habéis cruzado con decenas o centenares de opinologos que creían saber mejor que vosotros como criar a vuestros hijos. Personas que, sin pararse a escucharos, ni mucho menos empoderaros, llegan como un ciclón para contaros lo mucho que saben sobre maternidad y lo mucho que tenéis aun por aprender. Que si no tienes leche, que si tienes demasiada leche, que los bebes tienen que llorar para que los pulmones les funcionen bien, que si le tenemos demasiado en brazos, que si vais a aplastar a vuestro hijo por dormir con el, que un bebe debe comer papillas, que a tu bebe le vendría bien un biberón, que debes dejarlo ya alguna noche y atender a tu marido, que porque nunca usas el cochecito, y un largo etcetera. Eso es un opinologo y no hay opinologos buenos o malos, con razón o sin ella. Hay personas que creen tener la razón, sin saber nada de esa familia, de la mochila que lleva a cuestas, ni de sus necesidades y prioridades. Algunas diréis que si sabemos las necesidades del bebe, y es cierto. Las necesidades del bebe y de los niños son universales. Pero hay un baile entre lo que necesita el bebe y lo que necesita la madre y la familia, que tiene que encontrar su equilibrio, su magia, y no lo hará con opiniones ajenas. Significa eso que toda decisión es correcta? A mis ojos no, pero yo no soy juez ni jurado de nada ni de nadie. Yo respeto a la mujer y respeto que decida por si misma. Que lo ideal es el pecho? Pues si. Pero las personas que luchamos por fomentar la lactancia materna no lo hacemos a costa de las familias que optaron por el biberón, ni juzgamos el biberón en si mismo ni mucho menos la decisión de esa familia. Luchamos porque toda mujer (y familia) tenga toda la información a su alcance, sin adulterar, sin prejuicios. Luchamos porque sean decisiones informadas. Y luego cada cual, según sus prioridades y su vida, decidirá. No es cuestión de buenas o malas decisiones, eso solo puede decidir-lo uno mismo. No es cuestión de amor, no se quiere mas o menos, a un hijo por darle pecho o biberón.

Mas arriba he puesto una palabra que para mi es la clave, no solo en la crianza, sino en la vida. EMPATIA. Sin empatia no somos nada ni damos nada. Y si no damos nada, tampoco recibiremos nada. Si hablamos de una familia con empatía. si nos acercamos a ella sin reservas, sin miedo, sin ego, ganaremos algo mucho mas grande.

Después, con el paso de los meses o de los años viene otra fase, menos pasional, en la que parece que todo tiene su lugar, aunque te equivoques cada día, aunque cada día te arrepientas de algo. O tal vez gracias a eso, aprendes a dar valor a cosas pequeñas, y ver el valor de lo que hay detrás. Ya no ves solo decisiones, ves a personas que deciden. Aprendemos que es importante el porteo ergonómico, pero que aunque esa familia no portee de forma optima lleva a su hijo cerca de ellos, de su corazón y eso es lo mas importante al final. Vemos que esa mama que da el biberón esta totalmente volcada en su hijo, igual que nosotras, y que el pecho es una experiencia maravillosa, pero que los hijos criados con biberón son igual de felices y queridos que los nuestros.

Yo os recomiendo, cuando queráis entrar a alguien, un familiar, un vecino, un amigo, un transeúnte. Pararos y haceros unas preguntas: Porque quiero hablar con esa persona? Tengo un buen día, estoy tranquila? Va a aportarles algo mi comentario? Lo hago por ellos o por mi? Tengo tiempo para dedicarles? No podemos llegar y soltarle  a nadie nuestra biblia e irnos. Eso no sirve para nada o tal vez para sentirnos mejor nosotras y de nuevo reafirmarnos… Deberemos escuchar, tal vez cosas que no nos gusten, pero serán SUS cosas. Deberemos hablar con empatía, ponernos en su lugar, aceptar.

Si vas a usar las redes sociales para desahogarte y criticar a tu vecina, a tu cuñada, a tu prima, a la amiga de la amiga por pedir la epidural, por dar biberón, por usar el carrito, por parir por cesárea electiva, por no informarse, por informarse mal, por no usar pañales de tela, por consumir cafe, por no comer comida ecologica, etc, etc, etc… Párate y piensa si realmente te ha afectado su manera de actuar o de pensar, si esa persona te ha atacado o te ha ofendido, o si realmente estas enfadada porque no ve las cosas como tu y eso te molesta sobremanera. Y piensa para que sirve lo que ibas a poner en ese grupo de Facebook, tu tribu, donde te arropan y te cuidan. Para y piensa, a menudo creemos desahogarnos por sentir pena por otras personas cuando realmente estamos tan y tan perdidas en la maternidad cuando se nos cae la mascara de seguridad que necesitamos reafirmarnos desesperadamente.

Esto no no significa que no puedas informar. La evidencia científica esta ahí, la conocemos. Por eso os animo a preguntaros porque queréis entrar a alguien. Si queréis informarles desde el respeto, la empatia, si les vais a escuchar, a dar espacio, si vais a aompañarles porque a menudo detrás de una decisión hay un miedo o una historia lo suficientemente importante para cambiar el rumbo de la vida de alguien. Si vais a ser capaces de aceptar que esa familia tomo una decisión informada, y que entonces debemos respetarla (que no significa compartirla ni validarla) sino simplemente aceptar. Entonces adelante! Pero recordad, no os rasguéis las vestiduras si no les convencéis, sino os dan la razón. Aceptad y aprended, que de todo, absolutamente de todo, se aprende en la vida.


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8 thoughts on “El ego y la maternidad

  1. Buenisimo tu artículo. Yo me he visto cegada alguna vez por ese ego…piensas que haces lo mejor para tus hijos y no quieres que se pierda nadie esas cosas buenas, y al final te olvidas de que esos padres también hacen lo que creen que es mejor. Con tanto opinólogo a veces nos ponemos a la defensiva, y se nos olvida quitarle importancia a esos comentarios, y empatizar con quien no opina. Ahí le has dado, jejeje!

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