Los problemas de los niños NO son tonterías

Me encuentro demasiado a menudo gente que cree que la vida de los niños es fácil, que no tienen problemas, ni preocupaciones. Que la infancia es una fase de la vida sin estrés.

Me encuentro demasiado a menudo con gente que cree que a los niños hay que “curtirlos”, que un paso por la infancia feliz y sin problemas (añadidos a los que conlleva por ley de vida esa fase) hará adultos débiles.

Y me da mucha pena… Porque me parece que están ciegos a la realidad. Y estar ciegos sin hijos, pues bueno. Lo que sabes es lo que ves en las películas y en los anuncios de Famosa. Pero si tienes hijos, si les escuchas, si les acompañas, como puedes decir que la vida de un niño es simple?

La infancia es la fase de la vida en que descubrimos absolutamente todo, o casi todo en la vida. Aprendemos mas enboy-477013_1280 pocos años que en toda nuestra edad adulta. Y no hablo de la escuela, que también. Hablo de aprender a hablar, a pensar, a sentir, a escuchar, a acompañar… A escucharnos, a sentirnos, a vernos, a aceptarnos… Y todos y cada uno de los aprendizajes que vivimos vienen acompañados por emociones que hay que aprender a gestionar. Conocemos emociones como la impotencia, la rabia, la desilusión, la frustración, la alegría
, la tristeza, el miedo, la euforia…  Lo que somos viene marcado por nuestra infancia. Y aunque podemos escribir al lado, nunca podremos sobrescribir lo que vivimos. Siempre formará parte de nosotros.

Así que estoy cansada de frases como “Espera a ser mayor y verás” . Lo siento, pero me parece una falta de respeto brutal a los niños. Es la forma mas fácil que tenemos de menospreciar sus problemas. Para hacerles creer que no importan, que son tonterías.

Los niños, los que tienen suerte al menos, tienen problemas de niños. Problemas con los amigos, con entenderse a si mismos, con el profe, con la cena, con no querer parar de jugar, con no querer dormir, con querer vivirlo todo ahora mismo, con compartir sus juguetes, mantenerse quietos habiendo tantas cosas divertidas por hacer y mantenerse callados cuando tienen tanto que contar,  no querer hacer lo que no quieren (y quien puede culparles?)… Esos son sus problemas. Los que tienen que vivir ahora. Pero los viven con el 100% de su ser.

Somos los adultos los que tenemos un conflicto con sus problemas. Os imagináis que vinieran y nos dijeran “Venga, papa, quita esa cara de preocupación, ya encontraras trabajo otro día. Siempre estas igual”. “Mama, porque en las comidas no puedes hacer un esfuerzo por llevarte mejor con la tía Manolita? Siempre tienes que montar el espectáculo”. Es impensable que nuestros hijos nos digan algo así. Porque los niños por naturaleza son empáticos y no quieren hacer sufrir a las personas que quieren. Se preocupan cuando estamos mal. Somos los adultos los que perdemos esa capacidad con los años, a base de “curtirnos” nos hacemos insensibles al dolor. Y en vez de ver un problema en nosotros mismos, que podemos ver muertes en la tele, y seguir cenando, nos preocupa que ellos se sientan mal por lo que nosotros creemos “tonterías de niños”.

Acaso queremos niños insensibles? Adultos insensibles? Yo no. Yo quiero niños felices, con sus malos dias, con sus problemas, acordes a su edad. Con retos diarios, que sepan que es la frustración y poco a poco aprendan a gestionarla. Quiero que nadie les diga que llorar es de bebes, que los valientes no lloran, porque es la mentira mas grande que he oído. Y yo no quiero mentirles a mis hijos. Quiero que lloren y que sepan que yo estoy cerca si me necesitan. Quiero que rían y que sientan que sus historias son tan validas como las mías. Quiero que se emocionen por una flor, por un pájaro o por el arco iris. Desgraciadamente yo ya perdí esa maravillosa forma de ver el mundo, pero no seré yo quien les corte las alas a la magia. De hecho, me encantaría recuperar esa capacidad… Quiero que cada día quieran ser algo distinto, entre lo que haya ser bombero, astronauta o futbolista. Quiero que sueñen y que crean en sus sueños. Los soñadores cambian el mundo.

No seré yo quien les “adultice”, quien les marque el camino, quien les haga creer que la infancia es un simple paso previo a vivir, como muchos adultos se esfuerzan en hacerles creer.

No seré yo quien les niegue sus derechos.

Quien les mienta.

Quien les ignore.

Quien les hiera de forma intencionada.

No seré yo quien califique de “chorradas” los problemas con sus amigos.

Cuando nosotros tenemos un problema y acudimos a un amigo, ¿que esperamos? No queremos que nos de la solución, ni que nos suelte cien consejos, ni que empiece a despotricar… Simplemente queremos que nos escuche, y si lo necesitamos, nos de un abrazo. Eso es lo que esperamos de un amigo. Si la persona a la que acudimos habla mas que escucha, seguramente no volveremos a ir a desahogarnos. Porque no nos da lo que necesitamos.

Cuando nuestros hijos tienen un problema deberíamos callar y escuchar. Básicamente eso. Atención plena, contacto si lo necesita y si surge y el niño lo pide directa o indirectamente, podemos dar una opinión constructiva y respetuosa con todas las partes. Si no somos capaces ese día, porque todos tenemos un mal día, es preferible ser sinceros y decirles que ese día no podemos dar nada positivo y que es mejor callar y solo escuchar. Podemos posponer la conversación o incluir a mama o papa. Si nunca podemos pararnos a escuchar a nuestro hijo, si creemos que son tonterías, si no dejamos el mobil mientras nos lo cuenta, si estamos contando los minutos para que se entretenga con algo… Deberíamos pararnos en seco y mirarnos. Y preguntarnos que somos y que queremos ser. Porque aunque es un cliché, no es menos cierto por ello que la infancia de nuestros hijos dura poco. Y que cada “ahora no” es una oportunidad que no se volverá a presentar. Y es un paso mas de distancia entre los dos, entre su entrega desinteresada y nuestro desinterés absoluto.

Por suerte o por desgracia, dependiendo del caso, la vida de nuestros hijos está en nuestras manos durante varios años. Algunos dicen que debemos enseñarles a vivir. Yo creo que debemos callarnos, observarlos, escucharlos y aprender de ellos.

Se que el mundo seria un lugar mucho mejor si todos lo hiciéramos.  hand-644145_1920


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