Los niños felices no lloran

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Yo lloro, como todo el mundo. Porque soy humana, porque tengo emociones y sentimientos, y buenos y malos días. Lloro de pena, y alguna vez, de alegría. Lloro porque me siento frustrada, porque algo no ha salido como yo quería. Lloro al ver pelis sobre el holocausto nazi.  Lloré cuando murió mi abuela y mas tarde mi tío. Lloro cuando me siento utilizada, lloro cuando espero demasiado de otras personas, y finalmente me doy de cruces con la realidad. Lloré cuando murió uno de los protagonistas de mi serie favorita. Lloro con canciones que hablan de hijos, cuando recuerdo cosas del pasado y cuando veo mi cuenta bancaria (no lloro, pero casi XD). Soy una llorona, que le vamos a hacer. Y a pesar de eso, soy una persona feliz en general. Con sus malos días, pero que casi siempre ve el vaso medio lleno.

Y mis hijos lloran. Porque son humanos, porque tienen emociones y sentimientos, y buenos y malos días. Lloran de pena y alguna vez de alegría. Lloran porque se sienten frustrados, porque algo no ha salido como ellos querían. Lloran cuando sienten que están viviendo una injusticia, cuando su hermano les quita un juguete, cuando han discutido con un compañero. Lloran cuando el profesor  no se ha comportado como ellos creían debía hacerlo, cuando tienen miedo al pediatra o a la oscuridad. Lloran cuando querían comer otra cosa que la cena de ese día, cuando se perdieron esa excursión por estar enfermos o cuando yo les dije que ese día estaba muy cansada para llevarles en brazos.

Las personas lloramos, porque es una manera natural de sanar y de dar espacio al dolor. Y llorar no es nada malo. De hecho llorar no es el problema, lloramos cuando algo dentro de nosotros esta mal. A pesar de ello, incluso sabiendo que llorar es bueno y sano, a menudo los adultos tenemos cero tolerancia al llanto de los niños. Necesitamos solventarlo, pararlo, callarlo, porque un niño que llora no es un niño feliz, y necesitamos y queremos que lo sea.

Yo he acallado muchos llantos. Con la tele, con la teta, con un juguete, con la calle, con el chupete…. Porque yo también tuve (y a veces tengo) poca tolerancia a ese llanto. Porque yo, cuando indague sobre la crianza con apego, leí muchas veces que los niños bien tratados lloran menos. Que como consecuencia de respetar sus necesidades y tiempos, mi hijo lloraría menos y sonreiría mucho mas.

Me aprendí la teoría e intenté respetar sus necesidades. Pero a pesar de ello mis hijos lloraban, así que llegue a la conclusión de que debía estar haciendo algo mal. Así que inconscientemente acallaba su llanto, pesando que era lo mejor para el. Porque los niños felices no lloran. Hay en la crianza con apego esta creencia, que los niños no deben llorar y que hay que hacer lo que esté en nuestras manos para que eso no pase.

Pero la realidad es que los niños son pequeñas personitas. Y una cosa es aspirar a no ser los causantes de sus lagrimas, o al menos no serlo sin motivo y la otra es aspirar a que no lloren nunca. Porque, quien no llora?

Este post va para ti si como yo te creíste que los bebes y niños felices y respetados no deben llorar, pero el tuyo llora. Llora como los míos, como tu y como yo. A veces por cosas importantes, otras veces por tonterías que en esos momentos nos parecen un mundo. Llora por hambre, sueño, porque quiere el juguete que tiene Manuel, porque se ha caído, porque le duele la barriga, porque hoy no quiere ir al cole… Y tu necesitas calmarlos, distraerlos, complacerlos para que dejen de llorar, porque los niños felices no lloran.

“El otro día estaba con mi mejor amiga en el coche. Habíamos ido al cine y a cenar, habíamos reído mucho. Estaba muy feliz. Pero recibí un mail que estaba esperando, y eran malas noticias. Y me eché a llorar porque tenia muchas esperanzas en esa respuesta. Mi amiga no supo que hacer, porque ella quería que yo estuviera feliz. Así que me intentó distraer, me ofreció ir a bailar un rato y al ver que no me convencía,  empezó a contarme chismes para ver si me animaba.” Esto no pasó, pero bien pudo haber pasado. Nadie podría decir que mi amiga actuó con mala fe, o se comporto mal conmigo. Su intención perseguía mi felicidad. Lo que ella en ese momento no comprendió es que yo en ese momento no podía ser feliz. Y que aunque yo no hablara de ese problema, aunque yo fuera con ella a bailar o a cualquier otro sitio, me pasaría la noche pensando en eso que me preocupaba.”

“El otro día estaba en el coche con mama. Habíamos ido al cine las dos solas y habíamos reído mucho. Estaba muy feliz. Pero a la salida se me cayeron las palomitas que me quedaban al suelo. Y me eché a llorar porque me apetecía mucho llevarme esas palomitas a casa. Mi mamá no supo que hacer, porque ella quería que yo estuviera feliz. Así que me intentó distraer, me ofreció ir a comer un helado y al ver que no me convencía, empezó a contarme historias divertidas..” Nadie podría decir que mamá actuó de mala fe, o se comporto mal conmigo. Su ofrecimiento perseguía mi felicidad. Lo que ella en ese momento no comprendió es que yo en ese momento no podía ser feliz. Y aunque yo no hablara de los triste que me había sentido al caerse mis palomitas, aunque yo fuera con ella a comerme ese helado, yo seguiría triste por lo que había ocurrido.

Lo primero fue desaprender lo que creía saber.

“Los niños felices no lloran” es igual a decir que “Las personas felices no lloran”. Lo que es igual a decir que si lloras no eres feliz. Yo lloro y soy feliz y tu?

El siguiente paso fue dejar de responder al llanto como lo hacía antes. Fue difícil, porque cuesta verles llorar, sobretodo al principio. Quieres calmarles. Quieres que vuelvan a sonreír. Dejar de distraer y acompañar como me gustaría que me acompañaran a mi, cuesta al principio. Pero luego te parece lo mas natural del mundo.

No es fácil, porque sus sentimientos nos crean emociones también. Y saber separarlas, saber distinguir su pena de la nuestra, sobretodo si nos sentimos identificados con su dolor, cuesta.

COMO LO HAGO

1.- Me acerco al pequeño si estoy lejos. Es muy importante ponerme a su altura y dejar todo lo que estoy haciendo para ofrecerle atención plena.

2.- El siguiente paso es saber que le ha pasado. De nada sirve que le consuele con palabras si no se de que va el tema, al menos eso siento yo cuando alguien me consuela y no sabe porque lloro. Si no lo he visto ni me es posible saber que ha pasado, y el peque no puede hablar en ese momento, le ofrezco consuelo físico, le abrazo y acaricio si me lo permite. Sino me mantengo cerca de el para que sepa que estoy ahí si me necesita.

3.- Cuando se que ha pasado pongo nombre a sus emociones. “Veo que te has puesto triste porque tus palomitas se han caído.”, “Estás enfadado porque querías el juguete de Isona”, “Ya veo que no quieres que nos vayamos aun a la cama”.
4.- Empatizo, intento pensar como me sentiría yo en su lugar. “Yo también me sentiría triste si un amigo me dijera eso.”, “Yo tampoco querría irme a la cama si estuviera jugando a algo tan divertido.”

5.- Le pregunto que necesita de mi. Le dejo espacio para que llore si lo necesita, para que diga que siente, para lo que sea. A veces un abrazo largo, otras unas caricias, otras seguimos hablando del problema, otras te piden tu opinión y otras no quieren por ese momento seguir hablando de ello, a lo que hacemos otra cosa. Si el conflicto nace de algo que debe hacer como irse a la cama, o lavarse los dientes, podemos ofrecer alternativas y pactar.

QUE HE ELIMINADO DE MI VOCABULARIO

Es simple, he eliminado lo que no me gustaría que me dijeran a mi. Ante todo odio que sean condescendientes conmigo así que yo no lo soy con ellos. Odio que me mientan para que me sienta mejor. Odio que se rían de mi, mas cuando estoy vulnerable: tal vez a mi me parece una tontería lo que le ha pasado, pero debo respetar que para el sea importante. Odio que usen mi dolor para soltar un “Te lo dije” o para sermonearme sobre otra situación. Incluso aunque venga a cuento, en ese momento yo no estaré receptiva para ver el significado de la comparación.

Y evito negar emociones o actitudes como…

No pasa nada; no llores; no estés triste; no te enfades, estate tranquilo; casi cualquier “orden” que limite una reacción debería ser eliminada del vocabulario. Las emociones no se eligen, se sienten y punto. Si lloramos es porque necesitamos llorar, si nos enfadamos lo mismo. Podemos luego en frió darle vueltas, pero en caliente no aprendemos nada mas que frustración si sentimos que nadie nos comprende.

La crianza con apego tiene muchas cosas buenas. Pero viene también cargada de tópicos que nos impiden sacarnos el máximo partido a nosotros y a nuestra relación con nuestros hijos.


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4 thoughts on “Los niños felices no lloran

  1. Hola Damaris! Te he hecho caso y he leído este post 😉

    Como educadora que soy y persona empática, estoy de acuerdo con todo. Son personitas igual, con sus sentimiento que expresan de la manera que saben. Pero hablando desde la experiencia, en ciertos momentos necesitan una rutina, rutina que aprenden en casa y quieren mantenerla en el jardín de infancia. Pero a veces no es compatible, hablo a la hora de dormir. No puedes acostarte al lado de ellos como hacen en casa, o darles la mano hasta que se duerman o en brazos porque no están solo ellos. Tampoco hablo de dejarlos llorar 🙂 Pero creo que depende mucho del niño, de su carácter. Puedes consolar a un niño que se pone a llorar en cuanto lo pones en la cuna, hablándole, acaricandole… Pero si tiene carácter fuerte y no quiere dormir, aunque minutos antes estuviera durmiendo en la tropa mientras comía, estará todo el rato levantándose, hasta el punto que tú le vuelvas a tumbar sin decir nada porque lo que quiere es llamar tu atención para jugar. Entonces viene el llanto porque entiende que no estás jugando, pues en ese llanto lo acompañas quedándote en la habitación un poco alejada hasta que se cansa y acaba durmiéndose. Pues luego se levanta feliz y riéndose.

    Te hablo de rutina y de genes porque hay niños que a la tercera vez que le tumbas se quedan tranquilos y acaban durmiéndose sin llorar. No puedes aplicar los mismos métodos a todos por igual, tienes que adaptarlo un poco.

    Me he acabado colando, esto tendría que haberlo puesto en el post de ‘carta a Estivill’, pero una vez que he empezado me costaba tener que volver a escribirlo en el otro. Lo siento 😛

    Seguiré investigando tu blog, me gusta mucho 😉

    Saludos!

    Me gusta

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