El bullying: los que tenían que protegerme

A veces tratas un tema, y crees que has sacado todo lo que tenias. Pero luego sientes que te has dejado tantas cosas por decir… Por eso quiero hacer este segundo post sobre mi experiencia con el bullying, en este caso sobre quien debe proteger a los niños de esto, sobre quien debía protegerme. Esa red creada entre padres y el centro escolar que debería sino evitar, porque a veces no será posible, si poner remedio a la primera muestra de que algo va mal.

Después de toda esa rabia que sentí por mis compañeros, después de dejar ir esas emociones, vino la rabia a quien debería protegernos (la cual mas tarde se fue también). Creo que es normal que pasen estas cosas. Y entiéndase normal porque todos en algún momento de nuestra vida somos violentados o hemos violentado a otras persona, aunque sea sin querer. Es normal que haya roces, y en algún punto burlas. No digo que esté bien, digo que los niños son niños, y son naturales, y a menudo no hacen las cosas con maldad, pero las hacen. Y lo mismo los adultos, podemos hacer algo mal y luego recapacitar y que eso sirva para que no nos vuelva a pasar. A veces la linea que separa el humor inocente de la burla puede estar muy difuminada. ¿Que en un mundo ideal eso no pasaría? Vale, pero resulta que no conocemos un mundo ideal, porque no existe. Podemos intentar ser fieles a nuestros ideales, pero alguna vez nos equivocaremos. Eso forma parte de ser humano.

El problema viene hand-838975_1280cuando no hay esa red de familia-escuela. Entre la
escuela y las familias, debería haber una comunicación totalmente abierta y a dos bandas. Entender al niño y lo que le pasa; lo que vive con la familia y lo que vive en la escuela le hace ser quien es. Un aviso a tiempo por parte de la familia a la escuela, en muchos casos podría evitar que las cosas se agravaran. Y viceversa. si los profesores ven algo y lo comunican, en casa podrán trabajarlo. Pero esa comunicación falla demasiadas veces. Y al final los niños aprenden que el mundo se rige por la ley del mas fuerte y actúan en consecuencia. El agredido se vuelve agresor, y sigue la rueda.

Los padres pasamos muchas veces la responsabilidad a la escuela. Y si, la escuela es responsable. Pero en casa también lo somos. La escuela tiene sus defectos, y cuando llevamos a nuestros hijos a una aceptamos esas características y no podemos solo quejarnos, hay que compensar lo que no nos gusta. Si solo me quejo, ¿de que sirve? Los profesores no son dioses. Son humanos. Tienen 25 niños en clase. Y están solos. Podemos y debemos exigirles que estén por nuestro hijo, al igual que por los demás. Que les observen, que estén atentos a las señales. Yo ademas les pediría que se formaran en bullying porque creo que a menudo se sienten perdidos y no sabe que hacer. Pero hay que ser realistas con sus posibilidades. No seria mas fácil si nos repartimos esa responsabilidad? Si nos aseguramos en casa de que el niño va contento, está feliz. Que si tiene problemas los habléis, y después vosotros los habléis también con el profesor. Debería ser como una báscula, y no solo exigir, sino colaborar. Si uno de los dos lados falla, esto no funciona. E igual nuestro hijo tiene suerte y no tiene problemas, pero, ¿y si los tiene? ¿Quien va a dar la voz de aviso?

Nosotros nunca nos hemos perdido una reunión de la escuela. Si podemos vamos los dos, tanto yo como mi pareja. Y si no, pues va uno y establece comunicación. Después de 8 años y con tres hijos, podéis imaginar que he ido a muchas reuniones. Y faltan muchísimos padres… En parvulario suelen ir bastantes, pero a medida que crecen, es como si ya no hiciera falta y cada vez van menos… Se que algunos no pueden por trabajo, y eso lo entiendo. Se que una parte de esos padres que no van lo compensaran con una reunión con la profesora o el profesor. Pero también se que hay muchos que ya no lo ven necesario, se hacen mayores y ya no necesitan tanto control. Y realmente necesitan el mismo o mas. Solemos entender la palabra “controlar” como algo negativo, como autoritario. Pero también significa “Examinar con atención algo para hacer una determinada comprobación”. Si, yo “controlo” a mis hijos, les observo para ver como les va todo cuando no estoy yo cerca de ellos para verlo.

En primaria, imagino que es mas fácil controlar las cosas. Tienes un tutor que te da las asignaturas principales, que está con toda la clase la mayoría del tiempo… No cambias de clase mas que para un par de asignaturas y lo haces con el profesor. Que supuestamente te conoce. Que debería estar atento a ti, a lo que te pasa y a porque te pasa. Y a pesar de ser mas fácil, cuando yo iba al colegio fallaban estrepitosamente. Y por los datos que vemos cada año, siguen fallando.

Llega secundaria y muchas normas llegan a su fin. Lo que antes era la zona sin ley, que era el patio, ahora es también entre clase y clase. Los pasillos son una zona común sin ningún tipo de atención ni observación. Las hormonas se revolucionan, los niños ya no tan niños ya no tienen ganas de contar tantas cosas a sus padres. Si pospusimos la comunicación a “cuando tengamos tiempo” y el tiempo nunca llegó, es muy posible que ahora tarde en llegar bastante mas. La adolescencia llega con el paso al instituto, hayas o no hecho ese cambio de niño a “joven”. Porque el cambio de normas y la libertad que palpas al dejar la escuela te hace sentir como un caballo al que acaban de dejar trotar por primera vez en libertad. Todo eso no es malo, es normal. El instituto para algunos acelerará las cosas, pero es lo que hay. Lo malo sigue siendo lo mismo, la mala comunicación, que empeora. Porque si antes tenias un tutor con el que pasabas la mayoría del tiempo y podía llegar a conocerte si ponía interés, eso lo pierdes. Ahora tienes un professor por asignatura. Tienes un tutor al que ves una vez a la semana en la tutoria de clase . Normalmente te da otra asignatura, por ejemplo, castellano. Genial! Lo ves las dos horas de castellano y la hora de tutoria. Pero no te ve mas. El resto de profesores te ven menos aun, dependiendo de la asignatura. Te ven a ti, a tus 24 compañeros, a los 25 de la clase de al lado y de otros cursos. Seamos sinceros, que observación va a haber de los alumnos? Los chavales en clase pues nos portamos mejor o peor, pero es que los problemas que se dan en el Bullying normalmente no pasan en clase (y digo normalmente, porque también se hace bullying en presencia y con el beneplácito o el pasotismo del profesor). Pasan en el patio, en los pasillos, en los baños.

Tengo derecho, al igual que muchos otros niños, a enfadarme con mis profesores de entonces. Y con mis padres. Porque esa comunicación no funcionó y yo sufrí las consecuencias.

En tercero, con 8 años, viví algo que recuerdo a dia de hoy como si acabara de pasar. Es de esos recuerdos que se que estarán siempre conmigo.. Un profesor me miro a los ojos y me preguntó si todo iba bien. Yo titubee… Dudé… Creo que suplique con la mirada, pero dije que todo estaba bien… El finalmente no tiró de la manta. Igual sintió dentro de su cabeza una batalla, una lucha intentando saber que hacer a continuación. Con los años he pensado que el debió pensar todo eso a la vez… Esas milésimas de segundo que parecen horas donde debates si tomar una decisión u otra. A pesar de no tirar de la manta, yo le agradezco el intento. Le agradezco esa mirada de “cuéntame tus problemas, te voy a escuchar y ayudar”. Fue el ÚNICO intento que percibí en mi infancia. Ningún otro profesor se interesó por mis problemas o al menos no me lo demostro. Es difícil ser el primero, ser el valiente. Lo sabemos. Pero si dudas, si te asalta la alarma, no lo dejes correr. Puedes equivocarte, si. Pero si no te equivocas puedes cambiar la vida de alguien y sacarla del infierno… O impedir que llegue ahí.

Y para acabar en este escrito quiero hablar de algo que hacen algunos padres. Algo que hacen con buena fe. Hay padres que si se preocupan por el bullying, por las agresiones y las burlas. Hay padres que estan en comunicación con el centro, y observan y hablan con sus hijos. Pero que tienen miedo. Como todos, tienen miedo de que a sus hijos les pase. Y les dicen que se mantengan al margen de los problemas. Que no se metan. Supongo que lo hacen con la idea de que pasen desapercibidos, entre el rebaño estas seguro. Es cuando sales a la vista de los lobos cuando corres peligro. Pero es un error. Porque decirle a un niño que no actúe cuando ve una injusticia, es quitarle una parte de su humanidad. Una parte esencial que tenemos los seres humanos, que es preocuparnos por los demás. Sentir empatia, y actuar en pro de quien tiene problemas. Entiendo que queremos protegerles, que queremos que estén seguros. Pero esa no es la forma. Cuando hay una injusticia hay que actuar, hay que hacer algo para que deje de ocurrir. Y ellos pueden tener miedo, y no saber como actuar. Mantenerse al margen movidos por el miedo es licito, y nadie se lo puede reprochar. Pero decirles que esta bien ignorar el problema, como si no fuera con ellos, es enseñarles que en la vida hay que ser egoista y preocuparnos solo de nuestros problemas.

Aprender a estar en la piel de otro, a ver a través de sus ojos, así es como comienza la paz. Y depende de ti hacer que ocurra.

Barack Obama


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