Niños sin alas

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Mucha gente comparamos la infancia de nuestros hijos con la nuestra propia…  Y es absurdo,  porque son completamente distintas.
Era absurdo cuando mi padre comparaba mi infancia a la suya,  eran tantas las diferencias que parecían mundos distintos.  ¿No pasa ahora lo mismo?  Y si,  algunos ahora dirán eso de “es que los niños de hoy en día…”

Los niños de ahora tendrán muchas cosas materiales,  pero por desgracia están muy limitados.  La sociedad los ha limitado,  hasta tal punto que no logro adivinar como serán de adultos los niños de hoy.  Distintos supongo.  Como yo lo fui de mi padre,  y el del suyo.

Lo que más recuerdo de mi infancia es,  sobretodo lo que viví…  Lo que hice…

Fuí en bici. Me subí a nuestro árbol,  y mis hermanos hicieron una caseta en el, como en las pelis.  Jugué a las canicas en la cocina,  porque había un agujero perfecto en el centro,  hasta que mi padre lo arregló,  una desgracia.  Metí leña en la chimenea,  que bien olia.  Ordené un cajón. Puse vinilos en el tocadiscos,  gravé cassetes. Me quedé dormida en el patio leyendo.  Me columpié.  Pinté piedras.  Pinté conchas. Me corté el pelo.  Subí con mi hermana mayor al tejado a tomar el sol.  Regué las plantas.  Jugué a mojarnos con la manguera.  Salte por encima de una (mini)  fogata.  Quemé papeles en un vaso.  Encendí cerillas.  Pinté con pintura.  Me inventé cosas.  Metí peces en un estanque.  Me metí descalza en un arrozal.  Cogí una rana.  Caminé sobre una montaña de estiércol.  Me escapé de casa (o casi!).  Me convertí en exploradora.  Encontré tesoros.  Puse aceite en la cadena de mi bici,  y arregle una rueda pinchada. Hice castillos de naipes. Subí al tejado.  Reorganicé mi habitación. Tendí ropa.  Salté en la cama.  Jugué al escondite.  Até una cuerda en un palo y pesque (de mentira) en el canal de al lado de casa. Jugué a tennis,  a basquet,  a futbol,  a ping-pong, a voleibol.  Monté un concierto para mi familia.  Le pedí las llaves del coche a mi padre e imaginamos que viajábamos. Hice un ramo de flores silvestres.

Si,  no es sorprendente ni raro lo que hacía.  Muchos niños seguro que también hacen cosas similares hoy en dia.  Lo que lo hace diferente es que lo hacíamos sin un adulto.  Claro,  el adulto estaba en casa,  pero haciendo otras cosas,  el a lo suyo,  nosotros a lo nuestro.  Nosotros decidimos que y en que momento.  Casi nunca pedíamos permiso,  no era necesario.  Era lo normal,  explorar,  inventar,  probar… Y vale que mi infancia fue un tanto atípica. Pero cuando iba a casa de mis amigas, la cosa era similar. Nosotras conocíamos lo que podíamos hacer y lo que no, y dentro de esas posibilidades eramos libres de correr de un lado a otro, de improvisar… Y eran dias normales, no hablo de ocasiones espaciales.

Ahora parece que los niños siempre necesitan a un adulto.  Porque les hemos hecho dependientes,  les hemos metido entre 4 paredes y les hemos quitado el derecho a divagar,  a perderse en las 1000 posibilidades que nos da el día.  Les hemos dicho que hagan algo,  a o b.  Que prefieres,  fútbol o basquet?  Patinete o bici? Música o peli?  Y ese maravilloso juego de no hacer nada y hacerlo todo,  ahora aquí,  ahora ahí,  sin planes,  sin organización,  solo hacer lo que nace,  ahora aquí,  luego allá,  sin pedir permiso,  sin solicitar audiencia…  La cuadrícula en la vida que nos impone la sociedad,  nos limita mucho más de lo que creemos.  A la hora de inventar,  de explorar,  de soñar…

Y ellos se cansan de pedir tanto,  y se limitan a lo que si pueden hacer,  osea,  ya han hecho con anterioridad.  Y se aburren. Hace unas semanas hicimos un tarro del aburrimiento en el que metimos papeles con cosas que podemos hacer cuando nos aburrimos.
… En su momento me gustó la idea.  Ahora empiezo a pensar que incluso cuando no podemos estar,  por A o por B,  seguimos ahí diciéndoles que pueden hacer.

Ojalá mis hijos vivieran en una casa con patio,  desorganizada,  y especial como en la que yo crecí,  donde cada rincón era especial y daba mil oportunidades de juego.

Cuando yo volvía del colegio,  mi día era mio.  Hacia lo que quería,  a veces mirar la tele,  otras jugar,  otras nada…  Nuestros hijos,  que opciones tienen?  Escuela,  extraescolares,  llegar a casa y organización del día,  bañarse… Si entran pantallas de tablets se comen lo que queda de día,  y eso lo digo por experiencia propia.

Yo no se vosotros pero yo quiero romper este círculo.  Quiero que hagan,  que divaguen,  que se aburran,  que cambien de juego,  que innoven…  Yo tuve una casa desorganizada,  no de punta en blanco,  no perfecta a todas horas.  Pero en ella fui libre,  fui yo,  hice lo que necesité,  probé,  experimenté…  Y ahora voy a buscar la fórmula para darles algo similar a ellos,  dentro de nuestra realidad.  A ver, igual no podrá ser. Vivimos en un piso de 70 m2, sin balcón. Pero voy a investigar y buscar la formula donde podamos compaginar su libertad de descubrimiento y juego, con el espacio que tenemos disponible.

Y vosotros,  os apuntáis al cambio?  (habrá segunda parte de este post).


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3 thoughts on “Niños sin alas

  1. Que pena me ha dado leer esto. Porque yo he hecho todas esas cosas que tu hiciste de pequeña y me doy cuenta de que ahora los niños NO SABEN JUGAR, que les hay que si, pero me entristece muchisimo ver a todos esos niños que se pasan horas y horas jugando con sus maquinitas nis hacer nada mas. jamás tuve una consola de videojuegos, y no soy tan mayor, 32 años. pero me llené de barro, jugué a los indios, iba a pescar, me caía, JUGABA.

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  2. Claro q me apunto.
    La tecnología en mi opinión hay q restringirla, porque solo les da imágenes hechas, lo que bloquea su capacidad de imaginación.
    Si tu casa no te lo permite, intenta salir lo máximo a contactar con la naturaleza, luego ellos en casa encontrarán sus espacios, inventarían juegos…que tengan pocos juguetes y sencillos.
    Nosotros lo intentamos, es difícil en esta sociedad. También nos ayuda la escuela Waldorf a donde van, de la cual yo también estoy aprendiendo mucho.
    Ánimo y espero que entre todos fenemos el ritmo de vida al que estamos sometidos.

    Le gusta a 1 persona

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