Mi jornada laboral, por Pedro

Hola, me llamo Pedro. Y os voy a contar un poco como es un día normal en mi vida. Me levanto temprano, sobre las 7 de la mañana. Desayuno, no tan bien como sé que debería, pero a esas horas no me entra todo lo que debería comer. Me visto, me lavo la cara y los dientes y preparo mi maletín para ir al curro. Comparto piso con una buena amiga que se llama Maria, que es quien me lleva a la oficina de paso que sale a trabajar. Desgraciadamente ella empieza antes que yo, así que me deja media hora antes de que empiece mi turno.

Llego al trabajo a las 8:30.. Realmente durante ese tiempo de mas en el curro lo paso bien, porque me llevo genial con varios compañeros, pero siendo realista, quien no preferiria pasar ese tiempo en la cama? O desayunando de forma mas calmada con mi buena amiga Maria. Pero así es la vida, no queda mas que tomárselo con filosofia.

A las 9 empieza mi turno en la oficina. Mi trabajo es un poco difícil de explicar, toco muchos sectores, desde las cuentas de la empresa, escribo informes… Comparto oficina con otros 25 compañeros y compañeras, todos con el mismo trabajo que yo. Cada uno hacemos copias de distintos documentos, que archivamos, hacemos cuentas… En nuestro trabajo no tenemos derecho a levantarnos sin permiso. Hay un responsable que está con nosotros durante las horas laborales, tiene que aceptar o declinar nuestra petición. Sea para beber agua, para ir al baño… Según las normas de la empresa, debemos ir al baño en las horas de descanso, lo mismo pasa con calmar nuestra sed.

A las 10:30 hacemos un descanso para comer algo. Nos permiten salir a un patio preparado para que estemos durante el descanso. Bajamos en fila y en silencio. Ahí se nos permite charlar con nuestros compañeros de trabajo, así como de algunas plantas cercanas, practicamos algún deporte… Aprovechamos para beber agua e ir al baño, ya que sabemos que después no se nos permitirá. Pero ir al baño puede ser un problema, porque no hay papel. Es que hay algunos compañeros que hacen tonterías con el papel, y como castigo general, han decidido quitarlo. Hay que ir a algún responsable a pedirlo, pero como os imaginareis, no siempre te apetece ir a pedir papel para ir al baño. Así que me aguanto. A veces, como sanción por el incumplimiento de alguna norma, los responsables castigan a algún trabajador sin poder bajar esa media hora a descansar, y le obligan a quedarse en la oficina trabajando.

A las 11 volvemos a la oficina, de nuevo en fila y en silencio. Nuestro jefe, que a su vez tiene otro jefe, que a su vez tiene otro jefe, y así hasta el infinito, decide que es lo que vamos a hacer durante ese rato. Por norma general no podemos hacer aportaciones de cosas que nos gustaria trabajar, o proyectos en los que creemos que podríamos volcarnos para beneficio nuestro y de nuestra empresa. Nuestros jefes o tal vez los jefes de nuestros jefes, consideran que no sabemos que necesitamos, o que debemos trabajar. Siendo realistas no es culpa de nuestros jefes, sino de esa larga e interminable lista de jefes que no saben que hacemos nosotros en la oficina. Nunca han estado aquí, ni nos han preguntado, así que que van a saber?

Los jefes de los jefes de nuestros jefes saben lo importante que es leer, para nosotros mismos, para la empresa y para la sociedad. Así que nos obligan a leer los libros que ellos consideran adecuados. A veces me obligan a leer libros que me gustan, pero otras me mandan libros que detesto… Dicen que así se fomenta el placer por la lectura, pero yo me quedo con tan mal cuerpo cuando me riñen o sancionan por no leer lo que tocaba, que me quitan las ganas de leer nada…

A las 12:30 se acaba el primer turno de nuestro horario desdoblado. Bajamos en fila y en silencio. Los que tienen suerte se irán a comer a sus casas. Mi compañera de piso trabaja y y para no comer solo en casa, me quedo a comer en el recinto destinado a comer. Es cierto que estoy rodeado de amigos, con los que juego y charlo tranquilamente. Pero evidentemente preferiria ir a comer a casa con Maria, luego sentarme un rato en el sofá, y leer un libro (elegido por mi).

El descanso de comer no tiene tantas normas como el rato de oficina, pero si tiene algunas normas. Por ejemplo, nos obligan a comernos toda la comida, aunque no nos guste. Y si no nos la comemos nos obligan quedarnos sentados hasta que acabemos. Dicen que es por nuestro bien. Yo intento comer el máximo para que los responsables del comedor se sientan contentos, pero hay veces que no me apetece o no me gusta lo que hay. Y me siento mal, porque se que ellos quieren que me lo acabe. Pero como comer sin hambre? Cuando voy a la sala de la comida me doy prisa para poder comer con algún amigo. No siempre puedo sentarme con mis amigos, a veces como con compañeros a los que ni conozco, por alguna norma que no acabo de comprender. A veces me hago amigo de ese compañero y hablamos y reímos, pero otras veces no, y no se porque no puedo sentarme con quien yo quiera… Si ese rato es mío, y no forma parte de mi horario laboral, y además pago por ello, debería poder decidir en las normas del mismo, y aportar mi visión para que fuera un momento divertido y relajado para mi y mis compañeros. Se supone que es un rato en el qual debemos relajarnos para rendir luego durante nuestra jornada. Pero nunca me han preguntado como querría que fuera el descanso de la comida.

Por la tarde vuelvo a mi oficina. Por la mañana ya he pasado tres horas sentado con un montón de papeles delante, así que ya estoy un poco cansado… Hace tiempo leí que las personas que trabajamos sentadas deberíamos levantarnos 10 minutos, por cada 40 que pasamos sentados. Eso en mi empresa no se cumple, y me daria miedo sugerirlo a algún responsable. Así que me siento de nuevo, cojo el boli, y sigo haciendo las tareas ordenadas. A veces presto plena atención, pero otras veces, debido al cansancio y al aburrimiento de escribir tantas horas, me despisto. A veces le digo algo al compañero de al lado… El responsable de la oficina no nos permite hablar ni despistarnos y si nos pilla puede sancionarnos. A veces hace la vista gorda, se que a el tampoco le gusta demasiado eso de sancionar, pero a veces si nos riñe, y a veces hasta nos grita y habla mal. Cuando eso pasa, cuando el responsable de mi oficina me grita, solo puedo bajar la cabeza y callar. Lo contrario seria considerado rebeldía, y mi sanción podría ser aún mayor. En mi trabajo no tengo opción a defensa, si un responsable dice que he hecho algo, es que lo he hecho y punto. Además se me cuestiona delante de todos mis compañeros, y no en privado, por lo que muy a menudo me siento humillado. Algunos dicen que somos un colectivo desprotegido por cosas como esta, pero este es mi dia a dia, y me cuesta imaginar que pueda ser diferente a como es.

Nuestros jefes saben también lo importante que es el deporte físico. Es por ello que dos veces a la semana, de la mano de un responsable experto en ejercicio físico, bajamos al patio de la empresa a hacer deporte. No nos preguntan que nos gusta, ni que queremos hacer. Ellos tienen un guion al qual nos atenemos, que pasa por correr, hacer abdominales, saltos, deportes de equipo, y también pruebas. Ese deporte es obligatorio. Hay días que lo que hacemos es entretenido, pero muchas otras es muy aburrido y rutinario. Me gustaria que nos preguntaran que queremos hacer, que deporte queremos aprender o tal vez que se creara una comisión formada por alumnos que se encargara de pactar con el responsable lo que vamos a hacer. Pero eso no se podrá hacer, porque en mi trabajo no hay ninguna comisión formada por trabajadores que vele por nuestros derechos. A mi me dicen que el deporte es divertido, pero ahora ya no lo tengo tan claro… Si en esto se basa hacer deporte, no tengo muy claro si querré seguir haciéndolo mas adelante. De hecho, mucha gente que trabajó aquí ahora no hace ningún deporte…

A las 4:30 se acaba nuestra clase, por fin! Bajamos en fila y en silencio, pero ya en el patio quien puede aguantarse sin celebrar que ya hemos acabado nuestro horario laboral? VIVA!!

Cuando salgo me está esperando Maria, mi buena amiga, a la que quiero un montón! Como os habréis imaginado Maria es mi madre, y yo solo tengo 9 años. Y ahora no voy a casa a relajarme con mama, ya reír y disfrutar. Ahora voy a clase de piano, me encanta el piano, y voy dos veces a la semana. No se si quiero ser pianista de mayor, dudo entre eso y arqueólogo. Después mi mamá me recoge de piano y me voy a casa, porque tengo que hacer deberes de tres asignaturas distintas, leer un capitulo de un libro del cole, bañarme, cenar… Y tal vez, con un poco de suerte, podré jugar a los Legos antes de irme a la cama para empezar mañana un nuevo dia…

Y ahora, decidme que los niños tienen una vida tranquila y relajada… Decidme que eso de ir al cole no tiene nada que ver con trabajar…


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2 thoughts on “Mi jornada laboral, por Pedro

  1. Me ha encantado! La verdad es que es una pena que hasta las necesidades fisiológicas y más básicas no puedan ser atendidas en cualquier momento.
    El sistema educativo tiene que cambiar y los niños se merecen tiempo de descanso, tiempo de juego, de familia…
    Un saludo!

    Le gusta a 1 persona

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