… y no tengo ningún trauma.

A.- De pequeño mi madre me soltaba una bofetada si me portaba mal y…
B.- De pequeño mi padre me gritaba si debía hacerlo, aunque hubiera mas gente delante y…
C.- Mi hermano mas mayor me daba palizas y…
D.- Nuestro profesor nos castigaba de rodillas en el suelo, o cara a la pared, cuando no directamente levantaba la mano y…

La frase, siempre acaba igual, con un “…y no tengo ningún trauma”.

“Es que los niños de ahora están consentidos, no se les puede gritar, ni amenazar, y cuidado con pegarle una bofetada, que si alguien te ve te manda a la policia. Hemos perdido toda la autoridad… Yo de pequeño digo eso y me estampan contra la pared.”

Pues si, aún estamos así.  Aún nos escudamos en lo que vivimos para justificar lo que hacemos. Lo que hacemos, o lo que hacen. “Los profesores de antes, eso si daba miedo”.

Es instinto de supervivencia, si. Los hijos perdonamos a los padres, necesitamos hacerlo. O en el mejor de los casos, aceptamos que no supieron hacerlo distinto. De no hacerlo, de dejarnos llevar por lo que sentimos de pequeños,, por esa impotencia, nos costaria mirarlos a la cara. Reirles las gracias, compartir la mesa. Así que la forma mas fácil es quitarle importancia a lo que nos hicieron. Acallar al niño frustrado que sentia que las cosas no eran justas. Hay otras formas, claro, pero requieren de mas conciencia y de mas dolor…

Y lo hacemos, le quitamos importancia a lo que nos hicieron. O a lo que no nos hicieron. Lo hacemos en forma de frases hechas, de exclamaciones, de chistes, de vídeos del Youtube y de monólogos del club de la comedia. Nos hacemos daño. Nuestro niño interior sigue gritando frustrado. Grita porque entonces los adultos le negaban ese derecho, y ya de mayores somos nosotros quien hemos seguido negándole ese derecho. A sentir dolor, a llorar, a enfadarse… A decir “no, no estoy de acuerdo” o “no me parece bien”. Y grita aún mas cuando repetimos esos roles con nuestros hijos. Cuando somos nosotros quienes no les permitimos decir eso, “No, no estoy de acuerdo” o No me parece bien”. Así que le quitamos importancia, y creemos olvidar. Acallamos al niño que fuimos y l niño que tenemos en casa.

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Pero es que la violencia forma parte de nuestro dia a dia. La vivimos en la escuela, eso que algunos llaman “cosas de niños”. La vivimos en como nos comunicamos, en como nos relacionamos con el mundo. En el trabajo, en los amigos. En la calle. Está presente en la televisión, en lo dibujos animados, en las series, en el cine… Sigue estando en textos de revistas infantiles supuestamente “serias” y “científicas”. Seguimos dando premios a Supernanny y seguimos criticando a un padre por no gritar.

Podría decir que la realidad dista de la ficción, que en la calle las cosas son distintas. Pero no lo son. La televisión es un reflejo de la sociedad, de sus costumbres y sus miedos. Lo que no existe, no vende, así de simple. Así que no es solo la televisión. Vivimos sumergidos en la violencia.

Y, ¿que podemos hacer?

Amar supongo. Si, todos amamos. Si, no significa que quien pega a sus hijos no les quiera. Ni cuando se nos escapa un grito, ni cuando nos equivocamos.

Yo recuerdo como amaba a mis padres de pequeña. Era un amor inmenso. Era una necesidad de estar con ellos, de sentirlos, de escucharlos… Evidentemente sigo amándoles, pero creo que ese amor infantil es tal vez el mas poderoso que viviremos nunca. Tal vez mas incluso que el que sentimos por nuestros hijos, pues de niños somos solamente pura emoción, sin mas.

Tal vez intentando amar a nuestros hijos como amábamos entonces, tal vez fluyendo, sintiendo el dolor cuando nace, sin acallarlo, sin esconderlo. Tal vez dejándonos reflejar en ellos…  Aceptando que nos equivocamos, y que no siempre tenemos razón. Bajando del dia a dia, que quiere ir muy rápido. Que nos impide sentarnos a mirarles. O que nos quita las ganas de hacerlo. Buscando ser felices. Es imposible ser respetuoso con el mundo si vivimos en un bucle de infelicidad. Es, simplemente imposible,escuchar cuando necesitamos que nos escuchen.

Os dejo un vídeo para pensar… Porque la violencia no está solo en los golpes o en los insultos. Porque podemos ser extremadamente agresivos sin hacer nada de eso. Porque normalmente no sabemos gestionar cuando nos tratan mal, y eso nos empuja a tratar mal a otras personas. La violencia se convierte en violencia. Espero que el vídeo os guste y lo mas importante, espero que nos haga pensar.

Añado que solo soy una madre. No soy psicóloga, ni terapeuta ni nada similar… Nada mas que una madre harta de vivir inmersa en esta violencia diaria. Y que simplemente ha querido plasmar sus pensamiento en este, mi blog.:-)


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